El sistema que olvida a las investigadoras
- donesalombra
- 13 may 2022
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Actualizado: 13 abr 2023
«Vuelven los Premios SusChem para reconocer el talento de los jóvenes investigadores químicos españoles» o «La mayoría de los investigadores de la USC pasarán a ser indefinidos», son algunos de los titulares referentes a proyectos de investigación o al reconocimiento social que se da a la ciencia. Al leerlos, parece que no existen mujeres investigadoras. Es habitual encontrar en las bases de los premios de investigación que solo se apela al género masculino, y no solo esto, sino que el uso del lenguaje inclusivo no se suele aplicar en los medios de comunicación o en las aulas, lugares muy influyentes a nivel social.
La gran lacra: los cuidados
Las mujeres han sido vinculadas desde siempre a la conciliación, una idea que se ha interiorizado en la sociedad. «La carrera científica en España, tal y como está orientada actualmente, requiere muchísimos años de trabajo. El rol que tiene la mujer hace que alcanzar puestos relevantes sea más complejo», explica Gladys Mínguez, profesora titular de la Universitat Jaume I en el departamento de Física y perteneciente al Grupo Especializado de Mujeres en Física.
«Los cuidados implican que las mujeres progresen menos en sus puestos de trabajo», coincide Silvia Rueda, quien fue coordinadora de Girls4STEM Valencia y responsable de STEM-UV en el Vicerrectorado de Igualdad, Diversidad y Sostenibilidad. Asimismo, el estudio más reciente de la Asociación Yo No Renuncio del Club de Malasmadres explica que seis de cada 10 mujeres renuncian a su carrera profesional al ser madres, algo que asumen incluso desde antes de estar embarazadas.
Amparo Alcina, copresidenta del nodo de Murcia y Comunidad Valenciana (MuCVal) en la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), da el punto de vista de la organización: «En la investigación se pide que todo el personal haga estancias en el extranjero. Para una mujer es más difícil porque tiene que conciliar en su vida familiar».
En la pandemia las mujeres redujeron su actividad como investigadoras - Amparo Alcina.
Esta desigualdad quedó evidente durante el confinamiento, según apunta Alcina: «Los investigadores escribieron más artículos y las investigadoras redujeron el número de sus publicaciones». La copresidenta de AMIT del nodo MuCVal explica que esto se debe a que las mujeres tuvieron que dedicar más tiempo del habitual al hogar y, por tanto, menos a la investigación.
Un efecto es la brecha salarial, ya que acaban en trabajos de menor responsabilidad. Alcina explica que no es por falta de capacidad, sino porque deben ocuparse de las tareas de la casa. En este sentido, AMIT denunció el pasado 8 de marzo, a través de sus redes, que las mujeres ganan 5.000 euros menos que los hombres en el sector de actividades profesionales científicas y técnicas.
El efecto Matilda
Uno de los factores es que existe una desconfianza hacia las mujeres dentro del ámbito de la investigación, según afirma Isabel Cordero, matemática y astrofísica: «A la mujer se le escucha menos, se le interrumpe más y lo que dice tiene menos valor». Esto se traduce en la ausencia de figuras femeninas en puestos de responsabilidad. El efecto Matilda pone de manifiesto esta invisibilidad en la ciencia. «Es un fenómeno que explica la discriminación que se produce al reconocer más los logros de los hombres. Incluso, a veces el logro de una mujer se lo apropian a un hombre», denuncia Alcina, quien insiste en la importancia de las leyes de discriminación positiva.
Último capítulo del podcast "Matilda al habla". || Fuente: Matilda al habla.
«A veces se organizan mesas redondas y son cinco hombres y ninguna mujer. Hay muchas expertas, pero están en la sombra por culpa del ego masculino», declaran Rut Benavente y Amparo Borrell, investigadoras de la Universitat Politècnica de València. Es una discriminación más patente a medida que aumenta el cargo, así lo explica la excoordinadora de Girls4STEM: «Al crecer la responsabilidad, se acentúan las situaciones machistas. Muchas veces te dan consejos que ni siquiera has pedido. Desconfían de ti, de tus capacidades y de tu forma de trabajar».
Según estadísticas del Instituto de la Mujer, en la administración pública la ocupación de mujeres en cargos como investigación, técnica o auxiliar alcanza el 55 %. No obstante, si nos vamos a los mismos puestos pero en empresas privadas, la presencia femenina no supera el 31 %. «La mujer no está tan discriminada en el sector público», declara la física Mínguez. Una idea también compartida por la investigadora Borrell, quien destaca que no es tan exagerado como en el ámbito privado.
Un problema social reflejado desde tempranas edades
La presencia de la mujer en los campos de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas sigue siendo baja, quedando así una elevada masculinización de estas áreas. «No se trata de una cuestión de preferencias, sino de elementos externos que condicionan esta decisión», asegura Rueda de Girls4STEM Valencia. Dichos condicionantes son los estereotipos, el entorno cercano, la educación, e incluso, aquello que muestran los medios de comunicación.
Rueda explica que todo esto influye en la infancia, pues las niñas a partir de los 6 años empiezan a sentirse menos inteligentes y capaces que los niños. La educación que se da a las jóvenes y que estas tengan referentes de proximidad es importante. «Hace falta revisar los libros de texto, porque hay muchas mujeres en la historia que se han omitido, sobre todo en ciencia», denuncia la miembro de AMIT, destacando que, excepto Marie Curie, los estudiantes no conocen a muchas más.
Comparación entre la presencia femenina y masculina en los libros de texto de ciencias. || Fuente: Análisis de la presencia de mujeres científicas en los libros de texto. || Elaboración propia.
Cuando estas jóvenes llegan a la universidad y tienen que decidir qué carrera estudiar, pocas se decantan por las áreas STEM. «Se nos educa de manera diferente a las mujeres y a los hombres. Eso con el tiempo hace que inconscientemente nosotras nos orientemos hacia temas más relacionados con los cuidados, por ejemplo, la medicina», explica Rueda.
Eso sí, cuando se trata de la calidad del currículum, el informe de Mujeres e Innovación 2022 hace un apunte clave. El 52,5 % de las mujeres que ocupan cargos en ciencia y tecnología tienen estudios superiores, frente al 41 % de los hombres. Es decir, generalmente ellas acaban especializándose más y teniendo más estudios.
La invisibilidad en los premios
Si hay un factor decisivo es la falta de representantes femeninas a nivel de reconocimiento social. Según estadísticas del Instituto de la Mujer, si hablamos de los premios nacionales de investigación, desde 2001 las mujeres solo han superado a los hombres en 2019 (con un 60 %). En el resto de años no supera el 40 % de premiadas, porcentaje que solo alcanza en 2021 y 2008. Eso sí, las estadísticas muestran una clara evolución a favor.
Número de premios nacionales de investigación que han ganado las mujeres. || Fuente: Estadísticas del Instituto de la Mujer. || Elaboración propia.
No obstante, las expertas lo dejan claro: no hay que relajarse. Alcina destaca que hay que incidir en el lenguaje y en las instituciones. Cuando se convocan premios, por ejemplo, para la Fundación Jaume I, en las bases continuamente hacen referencia a los candidatos, no habla de candidaturas y de posibles investigadoras, según cuenta la miembro de AMIT. «El efecto inmediato es que las mujeres no se sienten identificadas para presentarse. Al no haber candidatas justifican así que no las premien», explica Alcina.
Desde AMIT han intentado solucionar esto por dos cauces. Por un lado, presentando mujeres a este tipo de instituciones. Y, por otro, la copresidenta del nodo MuCVal destaca que hay que llamarles la atención incidiendo en que las bases tengan lenguaje inclusivo para que las mujeres se sientan representadas.
El rayo de luz
El último informe del Observatorio de Mujeres, Ciencia e Innovación ofrece datos positivos. Las cifras más recientes, de 2021, señalan que el número de mujeres ocupadas en ciencia y tecnología es superior al de los hombres, quedando un 34 % frente al 28 %. Es una evolución palpable, pues la proporción de mujeres que ocupan estos puestos respecto al total de la población ha aumentado en casi cuatro puntos, el doble que los hombres.
“Es que no hay mujeres”
«En todos los ámbitos donde hay investigación, existen mujeres, otra cosa es que no se les conozca», recalca Amparo Alcina. Por ello, AMIT creó una base de datos, en colaboración con ATRESMEDIA, de mujeres de toda España y de todas las áreas científicas, tecnológicas o de investigación. La razón está clara, no había representación femenina en los premios nacionales ni locales. Además, los medios de comunicación tienden a basarse en profesionales masculinos. Con esto querían dejar claro que ya no vale la excusa de que no hay mujeres.
Cambio de paradigma
Para tener una sociedad más igualitaria dentro del ámbito de la investigación es necesario un cambio de chip. No hay que apelar únicamente al género masculino, ya que el lenguaje inclusivo puede animar a las mujeres, tanto adultas como niñas, a decantarse por las áreas de ciencias. La educación y los cuidados también tienen un papel fundamental en este camino hacia la esperada igualdad. Los datos demuestran que sí hay expertas deseando entrar en el mundo laboral. No hay excusa, es hora de darles una oportunidad y cambiar el paradigma de un sistema que olvida el talento femenino.

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